¡Proyecto, amigos, proyecto!

 Querida familia:

Le doy la razón a Arthur Schpenhauer, cuando escribe: “No hay ningún viento favorable para el que no sabe a qué puerto se dirige.” ¿No es esto el problema de la mayoría de los matrimonios jóvenes?.

Se casan sin saber para qué.

Se casan sin saber hacia donde quieren ir.

Se casan esperando que las cosas se den por su pie.

Es decir, se casan, sin ningún plan ni proyecto de vida.  Un poco como lanzarse al mar sin ninguna brújula que pueda guiarles. Dependen totalmente de los vientos que soplan. Eso es estar expuesto a ir en dirección correcta, por casualidad, o ir en dirección contraria.

Si no sabemos a donde vamos ¿sabremos cuál es el viento favorable?

Si no sabemos a dónde apuntamos, ¿acertaremos en el blanco?

Una de las cosas que se debiera inculcar a los novios antes de casarse es que tienen que hacer un plan, un proyecto de vida. En ese proyecto tienen que definir:

¿Qué buscamos al casarnos?

¿Adónde queremos llegar?

¿Cómo queremos llegar?

¿Qué dificultades podemos encontrar en el camino?

¿Cómo afrontar las dificultades?

Nadie se lanza a caminar sin saber a dónde quiere ir. El matrimonio no puede depender de las circunstancias, no puede depender de cómo soplen los vientos, porque quien no sabe a dónde va, nunca tendrá el viento a favor.

Muchos de los problemas que acechan a la pareja obedecen precisamente a la falta de programación de sus vidas. Lo que no se programa no se puede afrontar. Lo que no se programa nos coge siempre de sorpresa. Lo que no se programa tampoco se busca.

Es cierto que no todo se puede programar en la vida, pero lo que importa es programar las metas y programar ciertas actitudes fundamentales. Luego irán saliendo al camino pequeños estorbos, pero que vistos dentro del conjunto de la programación son fáciles de asimilar.

Es fundamental conocer:

¿qué idea tiene cada uno del matrimonio?

¿qué espera el uno del otro?

¿qué está dispuesto a invertir cada uno para el éxito del matrimonio?

¿Acaso alguien echaría a andar una empresa que no sabe para qué es ni a donde quiere llegar?

¿Habéis hecho vuestro Proyecto? Pues aún estáis a tiempo.

Reciban mi bendición,

Clemente Sobrado C.P.