La Familia y la Isla de Perejil

Queridas familias:

¿Alguien sabe dónde está la Isla de Perejil? A decir verdad, yo tampoco lo sabía hasta hace como un año o dos. Surgió ese lío sobre su posesión, ¿era de Marruecos? ¿Era de España?  Yo estoy seguro que el noventa y nuevo por cien de los españoles no sabía ni que existía. 

Al fin y al cabo, no es sino un peñón en el mar, habitado por catorce cabras y nada más. A Marruecos se le ocurrió instalar allí a siete soldados y se armó la que se armó. España reclamó. Puso en movimiento toda su armada y echó a andar toda la diplomacia posible. La cosa no fue una broma. Intervino Francia, la Unión Europea y hasta Norteamérica.

¿Si imaginan usted tanto lío, por un simple peñasco en el mar y las catorce cabras de una viejita? Claro que el peñasco El Perejil despertó el orgllo político de unos y de otros…  y por poco se arma la de San Quintín.

Pienso que la vida de las parejas y la vida de la familia tiene mucho de Isla del Perejil. No suelen ser los grandes problemas los que nos inquietan, suelen ser las pequeñas tonterías las que amargan la vida de las parejas, y rompen la armonía familiar.

Siempre he creído que no son las grandes piedras contra las que tropezamos en el camino, sino las pequeñas piedritas y aún arenillas. No suelen ser los grandes problemas los que nos inquietan, sino esos problemas con minúscula, esos problemas que muchas veces ni tienen nombre.

Somos capaces de hacer grandes cosas los unos por los otros y luego nos estrellamos todos con pequeñas cosillas.  Somos capaces de dar nuestra vida por los demás, pero luego no somos capaces de decir “buenos días con una sonrisa”. Somos capaces de matarnos trabajando por los demás, pero no somos capaces de decir las cosas con un timbre de voz sereno y tranquilo.

Familias auténtico “problema el Perejil”. Familias que pudieran ser muy felices, dejan de serlo por nimiedades, por un “me dijiste”, “no te dije” y “sí que me lo dijiste”. ¿Será cierto que los grandes sólo son grandes en las cosas grandes, pero que en las pequeñas son como todos?

Reciban mi bendición,

Clemente Sobrado C.P.