Domingo 34 – C | Jesucristo, Rey del Universo | 23 de noviembre del 2019

Proclamamos el Evangelio de Jesucristo según San Lucas en el Capítulo 23, versículos del 35 al 43:

Estaba el pueblo mirando; las autoridades hacían muecas a Jesús diciendo: “A otros salvó; que se salve a sí mismo si él es el Cristo de Dios, el Elegido.”

También los soldados se burlaban de Él y, acercándose, le ofrecían vinagre  y le decían: “Si tú eres el Rey de los judíos, ¡sálvate!”

Había encima de Él una inscripción: “Este es el Rey de los judíos.”

Uno de los malhechores crucificados le insultaba: “¿No eres tú el Cristo? Pues ¡sálvate a ti y a nosotros!”

Pero el otro le respondió diciendo: “¿Es que no temes a Dios, tú que sufres la misma condena? Y nosotros con razón, porque nos lo hemos merecido con nuestros hechos; en cambio, éste nada malo ha hecho.”

Y decía: “Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu Reino.”

Jesús le dijo: “Yo te aseguro: hoy estarás conmigo en el Paraíso.”

Palabra del Señor

Breve comentario del padre Clemente:

Queridos amigos: Llegamos al final del Año Litúrgico Ciclo C, con este domingo dedicado a la Festividad de Jesucristo Rey del Universo. La primera pregunta pudiera ser: ¿Y qué tiene que ver este Evangelio con Jesucristo Rey? ¿Por el título que figura en la Cruz: “Este es el Rey de los judíos”? Yo pienso que hay algo más. Es la expresión de la verdadera realeza de Jesús.

Jesús expresa su realeza no con el poder, sino con dos actitudes fundamentales: con la debilidad y la impotencia y con el perdón y la promesa del Paraíso al buen Ladrón.

En primer lugar, es la última tentación de Jesús: “Si tú eres el rey de los judíos, sálvate a ti mismo.”  “Si tú eres el rey de los judíos sálvate a ti y a nosotros.”

En segundo lugar: ante el misterio de la muerte, Jesús se olvida de sí mismo y tiene tiempo para escuchar el grito del buen ladrón, tiene tiempo para atenderle y abrirle a la esperanza de la salvación. “Hoy estarás conmigo en el paraíso.”

Lo que, en síntesis viene a decir que el suyo es un reino desde la debilidad humana y desde la atención a los demás en el olvido de sus propios sufrimientos.

El reinado de Jesús no es un reinado de poder y de sometimiento de los demás, sino un servicio a los demás, es vivir y un morir por y para los demás. Aún en el momento de su propia muerte, Jesús tiene tiempo para escuchar el dolor de los otro, prestar atención a las necesidades de los otros, y abrir a la esperanza a quien comparte con él la misma suerte de la crucifixión. Un rey y un reinado de servicio. Los demás nunca tenemos tiempo para los otros. Los otros cuando nos piden algo siempre estamos ocupados en lo nuestro. En cambio, Jesús, aún en su agonía dispone de todo el tiempo para escuchar el sufrimiento del otro. No tiene tiempo para Él, pero sí para los demás.

¿Queremos instaurar el Reinado de Dios en el mundo? Pues, amigos, vamos a tener que cambiar las cosas. Nada de poder. Nada de encerrarnos en lo nuestro. Primero son los demás. Jesús nunca utilizó el poder a favor suyo, sino a favor de los demás.

1.- Padre, la hora de la muerte es dura para todos, pero de ordinario en ese momento pareciera que todos tienen unos sentimientos de afecto por nosotros. En cambio, la muerte de Jesús va acompañada de “burlas y tomaduras de pelo”.
RESPUESTA: Todo el mundo toma en serio nuestra muerte. En cambio, la muerte de Jesús va acompañada de burlas y de humillaciones. Creo que fue un momento de gran tentación para Jesús.

2.- ¿Por qué de tentación?
RESPUESTA: Él debió plantearse, al menos desde su condición humana, qué sentido podría tener su muerte, cuando todos se burlaban de Él y además como si le hiciesen hacer en contradicción de sí mismo.

3.- No entiendo eso de caer en contradicción con Él mismo.
RESPUESTA: La agonía de Jesús está cargada no solo de muecas, de insultos, sino también de retos y desafíos. Demuestra tu condición de Mesías, tu condición de Hijo de Dios, demuestra tu divinidad bajando de la Cruz. Pero también, sentir que no puede bajar de la cruz. Por tanto, está cayendo en ridículo ante la gente.

4.- Un poco como quien se niega a sí mismo…
RESPUESTA: Humanamente era como negar su divinidad. Era negar su mesianidad, su condición de Hijo de Dios. Era como darles a ellos la razón y como un justificar que su condena tenía sentido y era justa. Era un impostor.

5.- Lo curioso, Padre, es que aquí quien lo reta primero son las autoridades.
RESPUESTA: Y esto no debiera pasar tan desapercibido. De ordinario, leemos el Evangelio para los súbditos, para el pueblo sencillo. ¡Qué poco leemos la muerte de Jesús desde las autoridades, los que detectan el poder, sea civil o religioso! En este caso, son las autoridades religiosas las que toman a broma y a chacota la muerte de Jesús, las que imponen su pensamiento y sus decisiones por encima de las decisiones y pensamientos de Dios.

6.- Lo que me resulta difícil entender es cómo podemos llamar a todo esto “reinar”.
RESPUESTA: Pues es lo más fácil. Jesús siempre cuestionó el poder de los poderosos, porque el poder humilla a los demás, maltrata a los demás y utiliza a los demás. El reinado de Dios no es humillar a nadie, ni maltratar a nadie, ni utilizar a los demás, sino un cambio radical de mentalidad y de actitudes.

7.- ¿Qué cambio radical de mentalidad y de actitudes?
RESPUSTA: El reinado de Dios es el amor, por tanto, poner primero a los demás. Sentir a los demás como más importantes que uno mismo. Ponerse al servicio de los demás y no servirnos de ellos.

8.- Digamos que en su muerte, Jesús realiza todo lo que durante su vida había enseñado y predicado.
RESPUESTA: Digamos que su muerte está en coherencia con su vida y con su palabra. Todo lo que enseñó sobre el reino ahora él mismo está siendo el primero en vivirlo.

9.- Dios podía bajarlo de la Cruz y salvarlo de la crucifixión y de una muerte tan ignominiosa. Sin embargo, no lo hace. ¿No es esto demostrar la impotencia de Dios?
RESPUESTA: Dios nunca utiliza su omnipotencia contra el hombre. Dios no envió a Jesús a manifestar la omnipotencia divina. Al contrario, Jesús vino a manifestar la debilidad de Dios. De esta forma, Dios llega hasta el fondo de la debilidad humana y hasta el fondo de la impotencia humana. Esto lo debiéramos aprender cuantos oramos con frecuencia pidiéndole a Dios milagros.

10.- ¿Por qué debiéramos aprender esta lección nosotros?
RESPUESTA: Porque todos quisiéramos que Dios utilizara su omnipotencia para librarnos de nuestros problemas, nuestras enfermedades y nuestras situaciones difíciles. Nos olvidamos de que Dios no quiso utilizar su omnipotencia ni siquiera a favor de su Hijo. ¿De qué nos quejamos nosotros?

11.- Entonces, yo quisiera pedirle que nos sintetice en breves palabras en qué consiste el reinado de Jesús.
RESPUESTA: ¿En breves palabras? El reinado de Jesús consiste en un no al poder, a cualquier poder civil o religioso, en ser capaz de aceptar la humillación de sentir que su identidad queda por los suelos. Más brevemente: reinar es amar y es servir.

12.- Lo que llama la atención en este relato de Lucas es que no todos tienen la misma actitud y la misma reacción ante la muerte de Jesús.
RESPUESTA: Esto es claro. Las autoridades religiosas se burlan de Él y ponen en cuestionamiento nada menos que su identidad, que es la máxima humillación y hundimiento de la persona. En segundo lugar, alguien que está corriendo la misma suerte también se atreve a retarle y desafiarle. “Bájate a ti y bájanos a nosotros.” Y Jesús ni baja él ni baja a los otros dos.

13.- Padre, pero todo esto qué actualidad puede tener…
RESPUESTA: Esto es lo más actual. Todos nos peleamos por estar arriba, todos nos peleamos por ser los primeros, todos nos peleamos y buscamos cómo ocupar un lugar de prestigio, ser más que los demás, estar por encima de los demás. Ese no es el plan ni el proyecto de Dios ni para el mundo ni para la Iglesia ni para nada.

14.- Sin embargo, Padre, todos decimos que la autoridad es un servicio para los demás.
RESPUESTA: El que más sirve que sea el primero. No es de la autoridad que nace del servicio, sino es del servicio que nace la verdadera autoridad. Jesús no nos dijo que el primero sirva a los otros, sino más bien dijo que quien sirve y se hace el último, ese será el primero para Dios. Del servicio nace el ser primero y no al revés, del primero nace el servicio. Leamos el Evangelio en clave de Dios y no justifiquemos cosas con el Evangelio.

15.- Dos crucificados: uno a cada lado. Los dos muy cerca de Jesús. Sin embargo, solo uno de ellos reconoce a Jesús. ¿Por qué?
RESPUESTA: Son los misterios de la gracia, los misterios de nuestra libertad. Donde uno niega a Dios, otro lo encuentra. Donde uno se cierra al amor, el otro le abre su corazón de par en par.

16.- Lo curioso es que los dos tienen las mismas oportunidades.
RESPUESTA: Las mismas oportunidades sí, pero diferentes respuestas. Esa es también nuestra historia. Donde unos ven a Dios, otros no lo ven. Donde unos se dejan ganar por el amor de Dios, otros siguen rechazándolo.

17.- ¿Qué puede significar la conversión del buen ladrón en relación a la Festividad de Jesucristo Rey del universo?
RESPUESTA: Personalmente lo considero como una expresión más de la verdad del reinado de Jesús, el reinado del amor y del perdón. Jesús puso como base del Reinado de Dios el amor y como camino de este amor el perdón. Jesús, consecuente con la realidad del Reino, puede amando y perdonando. Y, algo más, el reinado de Jesús es también un reinado de esperanza.

18.- Pero aquí no aparece propiamente el perdón.
RESPUESTA: Desde el momento en que el buen ladrón habla con Jesús y reconoce los descarríos de su vida ya está de alguna manera pidiendo perdón. Desde el momento en que Jesús acoge su petición ya le está perdonando.

19.- ¿En qué sentido el perdón revela el reinado de Jesús?
RESPUESTA: Como una de las máximas expresiones del amor. Como el mejor camino para una auténtica convivencia de hermanos. El perdón elimina toda división y todo resentimiento, fundamentales para una convivencia social de hermanos. 

20.- Pero usted añadía también el anuncio del “reinado de la esperanza”.
RESPUESTA: Y creo que es uno de los detalles más importantes de la muerte de Jesús, del amor de Jesús y por tanto de su realeza.

21.- ¿Cómo expresa aquí Jesús la esperanza?
RESPUESTA: El buen ladrón descubre en Jesús a alguien que puede salvarle. Lo ve como una esperanza en este último momento de su vida. Jesús le responde con una acogida amigable y con unas palabras llenas de esperanza: “Hoy estarás conmigo en el Paraíso.”

22.- Algunos tienen suerte, a última hora la esperanza ilumina sus vidas…
RESPUESTA: Más suerte tenemos tú y yo que no tenemos que esperar a esa última ahora, sino que cada día Jesús nos está abriendo a la esperanza. Pero hay en todo esto algo que todos nosotros debiéramos aprender…

23.- ¿A qué se está refiriendo?
RESPUESTA: Este momento cumbre de la crucifixión nos está diciendo claramente que tenemos que esperar siempre y no perder la esperanza nunca, incluso en momentos en los que todo invita a la desesperación. Este hombre estaba crucificado, con la muerte ya encima; sin embargo, ahí donde el mismo Jesús aparece como un fracaso, la esperanza ilumina su vida.

24.- ¿En qué sentido el reinado de Dios es una llamada a la esperanza también hoy?
RESPUESTA: Sencillamente porque nos habla de que siempre es posible cambiar. Siempre es posible nuestro cambio personal. Siempre es posible que el mundo cambie. El mundo no es necesariamente lo que es. Es así porque nosotros lo hacemos así. Pero el mundo puede ser de otra manera y nosotros podemos cambiarlo.

25.- ¿Y qué pasó con el otro ladrón, el que le insultaba?
RESPUESTA: Personalmente no lo sé, el Evangelio no nos dice nada. Sin embargo, si me preguntas lo que siento, yo diría que Jesús en algún momento tuvo que tocar su corazón y aunque su conversión no haya sido constatada por nadie, los misterios de la gracia son imprevisibles. Yo pienso que la muerte de Jesús tampoco fue inútil para él.

26.- Amigos de cada domingo, ¿comparten ustedes este mismo optimismo? Realmente Dios es misterioso y su amor es capaz de iluminar las mayores tinieblas y oscuridades. Celebrar a Jesús como Rey del universo debiera ser un momento de gozo, de alegría y de esperanza. Este mundo no es fruto de una casualidad, ni camina sin rumbo. Al final del camino está el misterio del amor y la esperanza de Dios en Jesucristo.

DESPEDIDA: Bueno, amigos, ponemos fin a este año litúrgico. El próximo domingo ya entramos en el tiempo del Adviento. Que sea una semana de esperanza para un tiempo de esperanza.

Para bajar Domingo es Fiesta, haz clic clic aquí