Esto va para los Esposos Padres

 Querida familia:

Juan Pablo II escribe en la Familiaris Consortio: “Revelando y reviviendo en la tierra la misma paternidad de Dios, el hombre está llamado a garantizar el desarrollo unitario de todos los miembros de la familia. Realizará esta tarea mediante una generosa responsabilidad por la vida concebida junto al corazón de la madre, un compromiso educativo más solícito y compartido con la propia esposa, un trabajo que no disgregue nunca la familia, sino que la promueva en su cohesión y estabilidad, un testimonio de vida cristiana adulta, que introduzca más eficazmente a los hijos en la experiencia de Cristo y de la Iglesia.” (FC n.259)

“Revelar y revivir la paternidad de Dios.” La paternidad es mucho más que traer un hijo al mundo, es una especie de sacramento en el que los hombres revelan, y reviven a la vez, la paternidad de Dios. Digámoslo así, la paternidad es un espacio donde Dios se manifiesta y revela como Padre.

“Garantizar el desarrollo unitario de todos los miembros de la familia.” No dice que promueva sino que garantice el desarrollo de todos y cada uno de los miembros de la familia. Lo cual significa:

Ofrecer un clima adecuado de crecimiento.

Ofrecer un ambiente donde cada uno puede ser él mismo.

Ofrecer aquellos medios que posibiliten el crecimiento de todos.

“Compromiso educativo compartido con la esposa.” Se puede dividir las funciones, pero no se puede ni delegar ni dividir las relaciones. La educación es mucho más que una función, es la relación personal con los hijos. Por tanto, ni se la puede delegar en la esposa ni en el centro educativo, sino que tiene que ser responsabilidad de los dos. Para crecer y madurar se necesitan los mismos elementos que necesitamos para ser concebidos a la vida.

“Un trabajo que no disgregue a la familia.” El trabajo es el medio para el sustento de la familia, pero sustentar a una familia no es sólo darle de comer, es mantenerla unida como familia, por lo que es preciso buscar una coherencia entre trabajo y hogar.

“Testimonio de vida cristiana adulta.” Una paternidad responsable exige una buena salud de los padres. Será una irresponsabilidad procrear cuando uno es portador del Sida. Por la misma razón, se requiere una vida cristiana adulta si es que queremos hijos que maduren en su fe y su vivir como cristianos. Cada uno tiene que madurar en su fe como cristiano, porque cada uno está llamado a ser un “cristiano adulto”. Pero los padres, por doble motivo, por ellos mismos y porque lo requieren los hijos.

“Introducir a los hijos en la experiencia de Cristo y de la Iglesia.” Madurez en Cristo y madurez eclesial. Los hijos ingresan a la sociedad a través de los padres, pero también ingresan a la vida de la Iglesia mediante la experiencia de Cristo y de la Iglesia que viven los padres.

Los hijos entraron a la comunidad eclesial por el Bautismo y fueron los padres quienes pidieron el bautismo para ellos. Pero no es suficiente la puerta bautismal, se necesita luego de esa otra puerta que se llama vida, testimonio y experiencia de los padres.

Con una bendición,

Clemente Sobrado C.P.