Hoja Parroquial

Adviento 1 – A | El Adviento y la esperanza | 1° de diciembre del 2019

Ahora le toca a la esperanza

Todos los tiempos son tiempos de fe porque sin fe todo carece de base y fundamento. Todos los tiempos son tiempos de amor y caridad porque sin amor la vida carece de sentido. ¿Y dónde están los tiempos de la esperanza? Cada año comenzamos el Adviento como tiempo de esperanza, pero en realidad le damos poca importancia. Como decía Peguy la esperanza es la “hermana menor”, pero luego añade que es “la hermana preferida de por Dios”.

Etimológicamente, la palabra Adviento es de origen latín “adventus”, que significa “venida, llegada”. El Adviento es un tiempo de alegría para los cristianos, caracterizado por la preparación espiritual al nacimiento de Jesús.

Con el Adviento comienta, un Nuevo Año Litúrgico y este 2019 empezará el domingo 1° de diciembre. En las iglesias y casas se colocan las coronas de Adviento y se va encendiendo una vela por cada domingo. Y en los ornamentos del sacerdote y los manteles del altar son de color morado como símbolo de preparación y penitencia. Empieza el domingo más próximo al 30 de noviembre y termina el 24 de diciembre. Son los cuatro domingos anteriores a la Navidad y forman una unidad con la Navidad y la Epifanía.

Durante el Adviento las lecturas que utilizamos en la liturgia son tomadas del profeta Isaías (primera lectura) señalando la venidad del Mesías, aquí encontramos hombres y mujeres de fe como Isaías, Juan Bautista y María de Nazaret qu enos ayudarán en el propósito del Adviento que es prepararnos espiritualmente para la venida de nuestro Salvador.

El Adviento está dividido en dos partes: las primeras dos semanas sirven para meditar sobre la venidad inal del Señor; mientras que las dos siguientes semanas sirven para reflexionar concretamente sobre el nacimiento del Jesús y su irrupción en la historia de nuestra salvación.

Por eso es maravilloso que el Ciclo o Año Litúrgico comience siempre con el Adviento como tiempo de Esperanza. Tiempo de espera, de espera del triunfo definitivo de Jesús al final de los tiempos.

Nosotros celebramos esa espera y esperanza de Dios para convertirla también en esperanza nuestra.

El Adviento

Comenzamos hoy el tiempo de Adviento:
Creo conveniento que comencemos recordando la exhortación del Papa Francisco: “Que nadie os robe la esperanza.”
“En estas cuatro semanas estamos llamados a salir de un modo de vida resignado y rutinario, alimentando esperanzas y sueños para un nuevo futuro.” (Papa Francisco)
La liturgia es celebración.
Por tanto, el tiempo de alegría.
Tiempo de esperanza.

El Profeta Isaías, profeta del Adviento:
Comienza por abrir nuestro espíritu a la esperanza.
Comienza por anunciarnos lo nuevo.
Sobre todo, comienza por anunciarnos una nueva convivencia.
Comienza por anuncarnos un nuevo pueblo.
“La compasión te implica con el que sufre, te remueve las entrañas y te lleva a acercarte a esa persona.”
“La compación es un sentimiento que te implica, es un sentimiento del corazón, de las entrañas, que te implica por completo. La compasión no es lo mismo que la pena, no es lo mismo que decir: “¡Qué pena, pobre gente!” No, no.

La esperanza nos habla de un nuevo futuro.
Un futuro de armonía entre los pueblos.
Un futuro de paz y fraternidad.
Un futuro donde no harán falta “espadas” para la mutua defensa.
Un futuro donde no harán falta “lanzas” para la mutua defensa.
Que lo que necesitemos:
Serán arados para arrancarle el pan a la tierra.
Serán arados para roturar la tierra y producir de comer.
Serán arados para el desarrollo y bienestar de los pueblos.
Isaías nos ofrece una maravillosa noticia.
El mundo sin espadas, pero sí de mucho pan.
El mundo no necesita heridos de guerra, pero sí gente bien alimentada.
El mundo no necesita de armas, puede vivir bien sin ellas.
El mundo necesita de aperos de labranza, con lo que arranquemos a la tierra el alimento necesario para vivir con dignidad cada día.

El Adviento, como anuncio del que está por venir, es un tiempo de pan y de fraternidad y de solidaridad.

Semillas de esperanza

La esperanza nace en el corazón humano como en su propio humus.
La esperanza nace cuando el corazón humano vive insatisfecho y aspira a algo más.
La esperanza nace de las semillas que Dios sembró en nuestro corazón y de la confianza que tenemos en Él.

Las cosas pueden ir mal, pero sabemos que, a pesar de todo, todo puede cambiar.
Las cosas pueden ir mal, pero sabemos que nosotros las podemos cambiar.

El matrimonio puede andar mal, pero todos sabemos que todo depende de nosotros dos.
Entre los dos podemos cambiarlo, pues sólo con amarnos un poco más, las cosas serán diferentes.

Los hijos andan mal. Mal anduvo San Agustín, pero la esperanza de una madre, fue semilla de conversión.
Tú y yo andamos mal, pero tú y yo sabemos que podemos cambiar y ser de otra manera. Es cuestión de decidir, es cuestión de querer.

El Adviento es tiempo de esperanza, por eso es tiempo de optimismo. No apaguemos la esperanza, sembremos optimismo e ilusión. ¿No pudiera ser un buen plan para este tiempo el tratar de poner ilusión donde tantos siembran desilusión?

Siéntate y escucha

Siéntate a solas contigo y escucharás tu corazón.
Siéntate junto al río y escucharás el correr de las aguas.
Siéntate junto a un pobre y escucharás sus necesidades.
Siéntate junto a un rico y escucharás sus vacíos interiores.

Siéntate junto a un anciano y escucharás el rumor de los años.
Siéntate junto a un enfermo y escucharás el dolor.
Siéntate junto a una cuna y escucharás el milagro de la vida.
Siéntate junto a un niño y escucharás la inocencia.
Siéntate junto a un joven y escucharás sus esperanzas.
Siéntate junto a tu hijo y escucharás tu paternidad.

Siéntate junto a un pecador y escucharás a Dios que lo busca.
Siéntate junto a uno que no encuentra trabajo y escucharás su frustración.
Siéntate junto a un santo y escucharás las maravillas dela gracia.
Siéntate junto a una flor y escucharás su perfume y su silencio.
Siéntate junto a tu esposa y escucharás los secretos de su corazón.
Siéntate junto a tu esposo y escucharás sus silencios.

Siéntate junto al Sagrario y escucharás la presencia de Jesús.
Siéntate junto a un crucifij: y escucharás cuanto ama Dios.
Siéntate junto al tiempo y escucharás los pasos del que está viniendo.

Siéntate y escucha.
La vida es una gran escuela para escuchar.
La vida es palabra, sólo hace falta escucharla.

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