Domingo 24 – C / 15 de setiembre del 2019

Proclamamos el Evangelio de Jesucristo según San Lucas en el capítulo 14, versículos del 25 al 33:

Caminaba con Él mucha gente, y volviéndose les dijo:

“Si alguno viene donde mí y no odia a su padre, a su madre, a su mujer, a sus hijos, a sus hermanos, a sus hermanas y hasta su propia vida, no puede ser discípulo mío.

El que no lleve su cruz y venga en pos de mí, no puede ser discípulo mío.

Porque ¿quién de vosotros, que quiere edificar una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, y ver si tiene para acabarla?

No sea que, habiendo puesto los cimientos y no pudiendo terminar, todos los que lo vean se pongan a burlarse de él, diciendo:

“Este comenzó a edificar y no pudo terminar.”

O ¿qué rey, que sale a enfrentarse contra otro rey, no se sienta antes y delibera si con diez mil puede salir al paso del que viene contra él con veinte mil?  Y si no, cuando está todavía lejos, envía una embajada para pedir condiciones de paz.

Pues, de igual manera, cualquiera de vosotros que no renuncie a todos sus bienes, no puede ser discípulo mío.”

Palabra del Señor

Breve comentario del padre Clemente:

Hola amigos: Un Evangelio bonito, ¿verdad? Bonito aunque, de alguna manera puede ser una bofetada para muchos que nos creemos demasiado buenos y menospreciamos a los “malos”. Pero de una gran esperanza para los que nosotros calificamos de “malos”.

Nunca faltan fariseos y escribas que le echan en cara a Dios su actitud y comportamiento para con los malos. Pero Dios suele hacer poco caso de esos escándalos y ¿no os parece algo bien curioso? Dios siempre sale dando la cara por los malos, por los que se han perdido, por los que se han ido, por los que se han extraviado. Dios no es de los que se escandaliza de los malos. Tampoco el que los acusa. Sino el que sale a buscarlos, a encontrarlos, a dialogar con ellos, a mover sus corazones. Y si hace falta a cargarlos sobre sus hombros para regresarlos a casa.

Con frecuencia, pensamos que somos fieles al Evangelio acusando a los malos, pero Jesús nos marca otra dirección. Salir a buscarlos, barrer la casa y no cejar hasta encontrarlos.

Jesús nos presenta dos situaciones reales. La primera, la de los que se han alejado y extraviado y abandonado el rebaño; y, la segunda: la de los que se han perdido. En ninguno de los casos se ve a un Jesús gritando contra ellos. Más bien, se le ve angustiado, preocupad, y deja su tranquilidad para salir a buscarlos o a encontrarlos. Tampoco luego los recrimina, muy por el contrario, hace fiesta, lo celebra. El Evangelio de hoy nos habla de una oveja que se sale del rebaño y se extravía, de una moneda que se cae al suelo y se pierde, y de un hijo que abandona caprichosa e irresponsablemente la casa. Dios sale monte arriba hasta dar con la oveja, barre la casa has encontrar la moneda, y espera ansioso a que el hijo regrese. Dios nunca pierde la esperanza.

No vocifera contra los malos, entabla con ellos, lo que Benedicto XVI, llama “un diálogo de salvación” y se atreve a decir que hay más alegría por un pecador que vuelve a la casa que por noventa y nuevo justos que se creen demasiado bueno. Llamada de atención a los buenos que se escandalizan. Palabras de esperanza para que los que se han alejado.

 

1.- En el fondo, Jesús plantea hoy el problema de los que un día fueron buenos, pero que han abandonado el camino.
RESPUESTA: Jesús comienza por aquellos que le quieren dar lecciones a Dios de cómo ha de comportarse con los malos, los pecadores.

2.- ¿Cómo darle lecciones a Dios?
RESPUESTA: Claro. El Evangelio es claro. Publicanos y pecadores acuden a escuchar a Jesús. Y Jesús como con ellos. Y eso es escandaloso. Eso no está bien. Eso no está de acuerdo con la ley. Jesús está enseñando algo que puede ser un peligro para la moralidad de la Ley.

3.- ¿Y cuál era esa moralidad de la ley para con los pecadores?
RESPUESTA: Con ellos nada. A los malos evitarlos en nuestras vidas. Nada de comer con ellos. Y felizmente, el corazón de Dios nunca estuvo ni lo estará nunca sometido a la ley. El corazón de Dios solo obedece a la ley del amor, que está por encima de toda la Ley.

4.- Pero ¿no cree usted que a veces con tanto hablar del amor estamos abriendo un camino a que cada cual haga lo que le viene en ganas?
RESPUESTA: Dios nos ha dado a cada uno nuestra libertad y Dios es respetuoso con esa libertad. Sabe que la libertad puede ser nuestra arma secreta para ir incluso contra Dios. Y sin embargo El la respeta. Y además, ¿cuándo seremos capaces de tener más fe en la fuerza del amor que en la fuerza del poder, de la autoridad, del castigo? Benedicto XVI tiene una frase, hablando a los confesores, que me encanta.

5.- ¿La podemos conocer también nosotros?
RESPUESTA: Animándonos a los confesores a convertir el confesionario en el lugar donde debiéramos “habitar”, añade “para que el pueblo fiel pueda encontrar misericordia, consejo y consuelo, sentirse amado y comprendido por Dios y experimentar la presencia de la misericordia divina, junto a la presencia real en la Eucaristía”.

6.- “Misericordia, consejo, consuelo, amado, comprendido y experiencia de la misericordia divina”. Muchas cosas. Veo que no la tienen ustedes nada fácil como confesores.
RESPUESTA: Esto nos lo dice a los confesores, pero esto es válido para todos los creyentes. En el corazón del creyente no puede haber sentimientos de condena sino “diálogo de salvación”. ¿Que nosotros no la tenemos nada fácil? Nada es fácil para quien no ama y prefiere el poder. Pero esto es lo más normal para quien ha aprendido el amor. El Papa en ese discurso que te he citado, tiene una frase que para muchos pareciera escandalosa. Es una frase que el Santo Cura de Ars.

7.- Me está usted despertando la curiosidad sobre estos temas. ¿Nos podía citar esa frase?
RESPUESTA: Me prometes que tú, que hace una rato dudabas de la fuerza del amor y veías sus peligros ¿me prometes no te vas a escandalizar?

8.- Prometido.
RESPUESTA: Comenta el Papa: “El Cura de Ars decía: “El buen Dios lo sabe todo. Antes de que se lo confeséis, sabe que pecaréis de nuevamente y sin embargo os perdona. ¡Qué grande es el amor de nuestro Dios que le lleva incluso a olvidar voluntariamente el futuro, con tal de perdonaros”. ¿Te imaginas?

9.- La verdad es que cuando uno mira su propio corazón e incluso el corazón de los que se tienen por buenos, no es fácil entender todo esto. Pero ciertamente sí son palabras iluminadoras y que a uno le animan mucho más que todas las condenas juntas.
RESPUESTA: A mí me fascina: “Dios sabe que volveremos a meter la pata”. Y aún así nos perdona. E incluso utiliza una frase que merecería un marco “El amor le lleva a Dios a olvidar voluntariamente el futuro, con tal de perdonarnos”.

10.- “Olvidar voluntariamente el futuro”. Algo que resulta bien curioso.
RESPUESTA: Muchos se alejan del sacramento de la penitencia, porque la experiencia de su debilidad les dice que “volverán a caer”. Quisieran no caer, pero tampoco pueden negar la experiencia de su debilidad. Y por eso dice que “Dios olvida ese posible futuro” y les perdona. ¿Te das cuenta de lo que sería la Iglesia, lo que seríamos los sacerdotes, los creyentes y el mismo mundo, si fuésemos capaces de amar así y expresar nuestro amor así?

11.- Ahora creo entender mejor lo del Hijo pródigo, lo de la oveja perdida, lo de la moneda extraviada. No sabía que detrás de esos ejemplos o parábolas podía esconderse tanto misterio.
RESPUESTA: No es fácil entenderlo cuando se tiene el corazón del hijo mayor. Muy legalista, muy pegado a la letra de la ley, a la obediencia ciega y a trabajar como un burro. Pero eso resulta claro para quien en su propia vida ha sentido los rasguños del pecado y luego se ha sentido desbordado del amor y de la misericordia de Dios. Me vas a dispensar de que me esté apoyando tanto en el Papa, pero creo que tiene una frase que te puede esclarecer todo esto.

12.- Veo que Benedicto XVI ha estado muy inspirado ese día en ese discurso. ¿Nos va a citar esa frase?
RESPUESTA: Es muy sencilla pero confirma lo que te acabo de decir. Añade el Papa: “Sólo quien ha experimentado personalmente su grandeza puede ser anunciador y administrador convencido de la Misericordia divina”. Dicho en otras palabras: sólo quien ha experimentado el amor sabrá amar. Sólo quien ha experimentado el perdón sabrá perdonar. Sólo quien ha experimentado en su vida la misericordia infinita de Dios, será capa de anunciarla y administrarla.

13.- Le confieso que yo tenía otra idea de la Confesión. Pero todo esto me está clarificando las cosas. La estoy viendo de otra manera, como también les estoy viendo a ustedes los confesores de otra manera.
RESPUESTA: Esto lo dice el Papa expresamente a los confesores. Pero que en realidad, debiera aplicarse a la vida de todo cristiano que quiera llamarse tal. El amor y la misericordia para con los pecadores es cosa de todo el pueblo de Dios. Claro que con todo esto no tendríamos luego de qué murmurar y chismear y tampoco contra quién hablar.

14.- ¿Tantas cosas puede significar una ovejita perdida?
RESPUESTA: Una ovejita perdida, una moneda perdida, un hijo extraviado. A veces las cosas sencillas de la vida pueden estar cargadas de significado. Pero además, aquí la oveja, la moneda y el hijo, no son más que motivos. La verdad tenemos que encontrarla en el corazón de Dios que sale a buscarla, barre la casa o lo espera en la puerta mirando lejos.

15.- ¿Me permite expresarle algo que me está viniendo a la mente?
RESPUESTA: ¿Cómo no? ¿En qué estás pensando ahora?

16.- Con frecuencia escuchamos hablar de la alegría que Dios puede significar en nuestros corazones, pero hablamos poco de la alegría que nosotros podemos darle al corazón de Dios.
RESPUESTA: Pues ya ves que cada uno de nosotros puede ser causa de que Dios haga fiesta y haya fiesta en el cielo. Lo que a mí me preocupa es otra cosa.

17.- ¿Qué es lo que le preocupa?
RESPUESTA: Que Dios haga fiesta. Que el cielo haga fiesta. Y mientras tanto nosotros no hacemos fiesta alguna. Que nosotros seguimos prefiriendo la seriedad, la normatividad, a la fiesta. Lo que me hace pensar que seguimos sin haber descubierto lo festivo de Dios cuando somos perdonados. Seguimos teniendo más el corazón del hijo mayor que no entiende de jarana y de música que el corazón del Padre.

18.- Padre ¿la Iglesia no habrá privada de su música al Evangelio? Yo la veo demasiado seria y falta de alegría festiva.
RESPUESTA: La misma pregunta me haría a mí mismo, te haría a ti y todos los creyentes. Porque creo que todos, de alguna manera, hemos dejado el Evangelio con la letra pero sin la música que lo interpreta. Hay muy poca evangelización de la sonrisa.

19.- ¡Muy poca evangelización de la sonrisa! ¿Nos puede clarificar un poco todo esto?
RESPUESTA: Bueno. Pongámoslo de otra manera. Somos cristianos demasiados tristes, más que serios, yo diría faltos de alegría. Nuestra alegría cristiana tiene poca fuerza de atracción y de invitación. Y nos olvidamos que el Evangelio es “buena noticia”. Por tanto, es alegría, es fiesta.

20.- ¿Y qué tendríamos entonces que hacer?
RESPUESTA: Hablar más del corazón de Dios. Hablar más del perdón de Dios. Y hablar más de la alegría de Dios, porque a Dios también lo hemos hecho demasiado serio.

21.- ¿Hablar más de la oveja perdida?
RESPUESTA: No hablar más del Dios que tira monte arriba y la encuentra y la carga a hombros con cariño o sale corriendo cuando ve desde lejos al hijo que regresa a casa. Me pregunto qué pasaría si a algún pintor se le ocurre pintar a Dios riéndose y celebrando una fiesta y viendo bailar a la gente. ¿Alguien se atrevería a ponerlo en la Iglesia?

22.- ¿Usted lo pondría?
RESPUESTA: Por gusto sí. Pero confieso que no me atrevería porque los primeros en crucificarme serían mis propios feligreses. Las viejas me matarían. Y no por malos, sino porque no estamos acostumbrados a un Dios que hace fiesta.

23.- ¿Y los de arriba le permitirían?
RESPUESTA: Oye, mejor se lo preguntas a ellos. Y tú tienes oportunidad para hacerlo.

24.- Bueno, amigos, hay muchas maneras de ver las cosas. Mientras unos todo lo ven invierno, otros todo lo ven primavera. Personalmente me gustaría ver más primaveral a mi Iglesia. ¿Ustedes no?

DESPEDIDA: ¿Somos ovejas perdidas en el monte? No olvidemos que Dios nos anda buscando y queriendo cargar sobre sus hombros.

Si quieres bajar Domingo es Fiesta, haz clic clic aquí