Biblia para la semana

El Beato de la Semana: Beato Romualdo Santamaría, Pasionista

Grimoaldo nació el 4 de mayo de 1883 en Pontecorvo (Frsinone, Italia). Fue el mayor de cinco hermanos. Adolescente pertenecía al movimiento juvenil de la Inmaculada ejerciendo el apostolado entre sus compañeros, en la medida en que lo puede ejercer un adolescente.

El 6 de marzo de 1900 emitió la profesión religiosa en la Congregación Pasionista. Se preparaba para el sacerdocio en el Convento de Ceccano, cuando se vio afectado por una meningitis aguda. Durmió en el Señor el 18 de noviembre de 1902, como él mismo lo había predicho. Murió, en expresión suya, “contentísimo” cumpliendo la voluntad de Dios.

Tenía 19 años cuando murió. El centro de su santidad fue, sin duda, su tierna devoción a María Inmaculada. Su experiencia adolescente le marcó para toda su corta vida.

Grimoaldo es uno de esos santos que necesitan poco tiempo porque viven muy intensamente que lo que muchos no logramos en un largo calendario, otros como él lo logran en muy pocos años. Al fin y al cabo no es la cantidad de años sino la calidad de vida la que nos hace grandes o pequeños. Santos de los que se pueden contar pocas historias porque todo en ellos está expresado en la historia de la gracia que actúa desde dentro en una transformación espectacular.

Grimoaldo fue beatificado por Juan Pablo II el 29 de enero de 1995. Y su fiesta se celebra el mismo día de su muerte, el 18 de noviembre.

Dios nos habla esta semana

15 Viernes
San Alberto Magno,
Obispo y Doctor
Sab 13,1-9
Salmo 18
Lc 17,26-37

16 Sábado
Santa Margarita de Escocia,
Reina y Viuda
Sab 18,14-16;19,6-9
Salmo 104
Lc 18,1-8

17 DOMINGO 33 – C
Mal 3,19-20a
Salmo 97
2Tes 3,7-12
Lc 21,5-19

18 Lunes
Dedicación de las Basílicas de los Santos Pedro y Pablo
Beato Grimoaldo Santamaría
1Mac 1,10-15.41-43.54-57.62-64
Salmo 118
Lc 18,35-43

19 Martes
San Anastasio,
Papa
2Mac 6,18-31
Salmo 3
Lc 19,1-10

20 Miércoles
San Edmundo,
Rey y Mártir
2Mac 7,1.20-31
Salmo 16
Lc 19,11-28

Pistas para el Evangelio de Cristo Rey del Universo

Proclamamos el Evangelio de Jesucristo según San Lucas en el capítulo 23, versículos del 35 al 43:

Estaba el pueblo mirando; las autoridades hacían muecas a Jesús diciendo: “A otros salvó; que se salve a sí mismo si él es el Cristo de Dios, el Elegido.”

También los soldados se burlaban de Él y, acercándose, le ofrecían vinagre  y le decían: “Si tú eres el Rey de los judíos, ¡sálvate!”

Había encima de Él una inscripción: “Este es el Rey de los judíos.”

Uno de los malhechores crucificados le insultaba: “¿No eres tú el Cristo? Pues ¡sálvate a ti y a nosotros!”

Pero el otro le respondió diciendo: “¿Es que no temes a Dios, tú que sufres la misma condena?

Y nosotros con razón, porque nos lo hemos merecido con nuestros hechos; en cambio, éste nada malo ha hecho.”

Y decía: “Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu Reino.”

Jesús le dijo: “Yo te aseguro: hoy estarás conmigo en el Paraíso.”

Palabra del Señor

PISTAS PARA EL EVANGELIO:

1.- ¿De qué se admiran algunos en el Templo?
De lo que muchos admiran también hoy:
la belleza arquitectónica.
Buscamos templos que más expresan
la inteligencia y arte del arquitecto,
que la presencia de Dios.
Vemos los templos por fuera,
pero no vemos su verdadera belleza,
que es la presencia de Dios y el encuentro con Él.

2.- Nuestras Iglesias:
¿Son más bellas por fuera que por dentro?
¿Cuál es la belleza interna de nuestras Iglesias hoy?

3.- Jesús habla del fin de los templos.
El verdadero templo como lugar de encuentro con Dios es Él.
Nosotros mismos somos los nuevos templos de Dios.

4.- Pero todo cambio implica destruir lo antiguo para que nazca lo nuevo.
Jesús no viene a poner parchas ni remiendos.
Jesús anuncia lo nuevo,
pero el peligro es lo antiguo
y viejo que nos cierra a lo nuevo.

5.- Lo nuevo no solo implica situaciones de conflicto con la naturaleza y con los pueblos, también pueden darse situaciones de conflicto dentro de la misma familia:
Enemistades, resentimientos,
incluso persecuciones.
Todos decimos que lo hacemos en nombre de Dios.

6.- Las dificultades y persecuciones no son la última palabra. A nosotros se nos pide confianza y perseverancia como camino de Salvación.