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DOMINGO 25 - A / 24 de setiembre del 2017

 
   

EN EL REINO DE DIOS NO SE MARCA TARJETA

 
   

 

 

 
     
     
   

¡Qué distinto es Jesús de todos nosotros! A nosotros nos encanta airear la vida de los demás. Basta mirar por las noches ciertos programas. ¡Es un encanto la manera que tienen de sacar al aire todos los trapitos sucios de los demás! El caso es que dicen que eso tiene mucha audiencia. ¿Será que a nosotros nos gusto el chisme, el chismorreo?

Si nos reunimos no hay conversación si no comenzamos a desnudar a todo el mundo. Yo no sé por qué no hay más calatos en las calles.

Sin embargo, el Evangelio de hoy es un encanto de delicadeza. Sabe que podemos fallar, que podemos pecar, pero luego nos dice. “Si tu hermano peca, no lo lleves a la TV, ni lo lleves al Club de los chismosos, sino que nos dice: “Llámale y corrígele a solas.” Que no se enteren los demás. Que su pecado quede entre los dos y que tu amor salve al que ha pecado.”

Para Jesús mucho más importante que el pecado mismo es la persona. Para él, la persona, aunque haya pecado, se merece toda nuestra atención, comprensión y amor.

La murmuración y la crítica no sana a nadie. El amor silencioso puede curar muchas heridas. La murmuración y la crítica, en vez de curar las heridas, las hacen más grandes, mientras que el amor y la comprensión las cura y las cierra.

Incluso, el recurso a la comunidad es en el caso de que se resista a tu amor o incluso al de dos. Nadie tiene derecho a murmurar y criticar del otro si antes no le ha amado, le ha comprendido y le hay corregido fraternalmente.

La misma Iglesia impone un secreto absoluto al confesor. Un confesor que revelase los pecados de alguien queda suspendido en el ejercicio de su ministerio. Es que la persona es sagrada y también sus debilidades.

Si los que han caído encontrasen alguien que les eche una mano, es posible que hoy estuviesen en pie.

Si los que han pecado encontrasen en su camino alguien que, a pesar de todo, les ama, es posible que hoy fuesen buena gente y hubiesen abandonado el pecado.
Dios es más comprensivo que nosotros que, por lo demás, también somos pecadores.

Dios es más comprensivo que nosotros y mucho más respetuoso con la persona y su dignidad. Dios no es de los que airean los pecados de los demás, sino que los perdona y los borra. “Sepultaré tus pecados”, para que nadie los vea ni se entere. ¿Te imaginas que Dios pusiese al descubierto todas nuestras debilidades? Yo creo que ninguno de nosotros se atrevería a salir a la calle. Es que Dios, aparte de perdonar, es todo un caballero.
 
         
     

"¿QUÉ HACÉIS AQUÍ SIN TRABAJAR?"

“¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?”  La respuesta fue clara: “Nadie nos ha contratado.”

Hoy nos preguntamos qué hacen los seglares por el Reino de Dios. ¿Por qué hay tantos cristianos pasivos que sólo reciben pero que no dan nada de sí mismos por el Reino de Dios? Es posible que la respuesta sea la misma: “Nadie nos ha contratado.” Todo lo han querido hacer los curas. Todo lo han querido hacer los religiosos y religiosas. ¿Quién ha contado con nosotros?  ¿Acaso la Iglesia ha contado con los seglares? Hemos vivido un exceso de clericalismo donde los seglares han sido siempre “oyentes sentados”, pero con lo que no contábamos para nada.

Felizmente esta actitud ha comenzado a cambiar, pero ahora cuesta convencer a los laicos de que también ellos tienen voz y también ellos tienen algo que decir en la Iglesia y que también ellos tienen una tarea que cumplir. Una Iglesia sin un laicado activo y dinámico es una “iglesia pobre”. No basta el capitán del barco, también se necesita del resto de marineros. No basta una Iglesia o una Parroquia con su Párroco, si luego todo el cuerpo parroquial que es el Pueblo de Dios permanece pasivo. San Pablo ya decía que somos muchos miembros, todos necesarios, y que por eso mismo la cabeza no puede decir a los pies no os necesito porque una cabeza sin pies o sin manos podrá tener grandes ideas, pero no podrá caminar ni podrá hacer cosas.

La parábola de los viñadores cuestiona a los seglares, pero también a los sacerdotes y a los jefes de la Iglesia. “Nadie nos ha contratado”. No es que no quisieran trabajar, sencillamente no contaban con ellos y entonces se pasaban el día jugando a cartas o al dominó en la plaza.

Ha sido la hora de los sacerdotes. Ahora les toca el turno a los seglares. No separados, sino complementándose unos a otros. Los laicos no podrán hacer todo lo que hace el sacerdote, pero tampoco el sacerdote puede hacer todo lo que hacen los laicos.
 
     
         
     

¿POR QUÉ NO ENTENDEMOS A DIOS?

La parábola de los obreros invitados a la viña del Señor termina con una observación que sigue teniendo validez también hoy. Nos cuesta entender el comportamiento de Dios. Aquél invitado de mañana a trabajar fue contratado en un denario. Al final de la jornada, resulta que el dueño paga a todos por igual. Al último le paga lo mismo que al primero. A los de última hora les paga igual que a los de la primera hora. Esto le parece una gran injusticia. Hoy hay derecho a que quien llegó a última hora se lleve el mismo jornal que el que se pasó el día entero trabajando. En el fondo, él había aceptado el pago de un denario por día. Por tanto, se le hacía justicia. Por tanto, su queja es debido a que a los últimos de les pague igual. Le duele que otros que han trabajado menos cobren igual. “¿Es que vas a tener envidia porque yo soy bueno?”

Nos cuesta entender la gratuidad de Dios en un mundo donde todo se cobra y todo se paga y donde la gratuidad no existe. Quien no entiende la gratuidad jamás entenderá las actitudes de Dios. Quien no entiende de perdón, jamás entenderá que Dios perdone a ciertas personas. Quien no entiende de amor, jamás entenderá el amor de Dios.

Cuando se vive de intereses personales, difícilmente podrá entender el amor desinteresado. Quien pretende poner a los demás a su servicio, difícilmente podrá entender eso de “servir a los demás”.

Por eso Dios nos resulta desconcertante. Sencillamente porque no responde a nuestras categorías mentales ni a nuestras actitudes. En el fondo, quisiéramos que Dios actúe como nosotros, en vez de actuar nosotros como Él. Dios tendría que aprender de nosotros y no nosotros de Él. Somos nosotros quienes tenemos que darle lecciones a Dios. Por eso Dios no cabe en nuestras cabezas.
 
     
         
     

CUALIDADES DE UN LÍDER

Hombres y mujeres de personalidad firme y robusta.
Hombres y mujeres que viven la autenticidad de vida.
Hombres y mujeres que viven de la verdad.
Hombres y mujeres que sienten la verdad del hombre.
Hombres y mujeres que sienten la verdad de Dios.
Hombres y mujeres que sienten la exigencia del compromiso.
Hombres y mujeres que sienten el dolor de los demás.
Hombres y mujeres que saben dar la cara por Dios.
Hombres y mujeres que saben dar la cara por el hombre.

Hombres y mujeres convencidos de su fe.
Hombres y mujeres convencidos de la dignidad humana.
Hombres y mujeres convencidos de que las cosas pueden cambiar.
Hombres y mujeres convencidos el mundo no tiene que ser necesariamente así.
Hombres y mujeres convencidos de que su presencia es necesaria.
Hombres y mujeres convencidos de que Dios los necesita.
Hombres y mujeres convencidos de la justicia.
Hombres y mujeres convencidos de la necesaria honestidad.

Hombres y mujeres capaces de arriesgarse.
Hombres y mujeres con capacidad de iniciativa.
Hombres y mujeres con capacidad creativa.

Hombres y mujeres cuya persona se imponga no por la fuerza de su poder, sino por el poder de la autoridad que les da la verdad de sus vidas.
 
     
         
     

"YA ES MEJOR EL UNIVERSO"

“Tú revistes de música a los pájaros,
alimentas con pétalos la piedra,
introduces tu espíritu en mi barro
y me coronas rey de la materia.

Soy lo que tú me has dado, nada es mío,
y me reclamarás al fin los réditos.
Soy lo que con tus dones he crecido
y el ofrecerme a ti será mi mérito.

Deseo que mi vida se prolongue,
Que habites mi cuerpo en esta tierra,
Que en mi voz tu palabra inflame y logre
Encender nueva luz en las tinieblas.

Y cuando me recibas en tu reino
Me mires a los ojos y sonrías,
Compruebes que ya es bueno el universo
Porque tu voluntad está cumplida”.
(E. Margarita R - A.Valdés)

 

 
     
         
     

URGENCIA DE UN LAICADO ACTIVO

“La realidad de nuestro continente pone de manifiesto que hay una notable ausencia en el ámbito político, comunicativo y universitario, de voces e iniciativas de líderes católicos de fuerte personalidad y de vocación abnegada que sean coherentes con sus convicciones éticas y religiosas.” (Aparecida n.502)

“Entre las señales de preocupación, se destaca, como una de las más relevantes, la concepción del ser humano, hombre y mujer, que se ha ido implantado. Agresiones a la vida, en todas sus instancias, en especial contra los más inocentes y desvalidos, pobreza aguda y exclusión social, corrupción y relativismo ético, entre otros aspectos, tienen como referencia un ser humano, en la práctica, cerrado a Dios y al otro.” (Aparecida n. 503)

He ahí uno de los campos propios del laicado creyente. Un campo que más que al sacerdote le compete al laicado. Hay tres campos fundamentales donde el seglar está llamado a manifestar su “fuerte personalidad y su vocación abnegada”: "el ámbito político, el de las comunicaciones y el universitario”.

Una presencia que tiene que estar marcada por la conciencia de la “referencia a un ser humano”. El cristiano está a favor de Dios, pero también a favor del hombre y tiene la gran misión de la defensa y protección del ser humano en todas sus dimensiones.

Nadie puede ser ajeno a las agresiones sociales contra los inocentes y desvalidos, la pobreza y la exclusión social, la corrupción y el relativismo. Porque todo esto es un atentado contra el hombre, contra el ser humano. Todo lo humano le interesa a Dios y todo lo humano ha de interesarle a la Iglesia y a cada creyente.

Se necesitan líderes católicos, pero para ello se requiere centros de formación de líderes y de líderes con una fe profunda y comprometida. No basta pedir que existan, hay que crearlos; no basta pedirles compromiso, es preciso formarlos. De ahí surge la pregunta: ¿Las Parroquias crean verdaderos líderes? ¿Los Centros Católicos crean verdaderos líderes? ¿Las Universidades Católicas crean profesionales realmente líderes cristianos?
 
 

   

 

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